Yo tampoco veo que adopten cuentas Twitter cambie mucho las cosas, de hecho lo descartaron casi de inmediato sus promotores ya conocidos por sus ideas descabelladas, pero lo mío va sobre descartes, y no sobre el célebre filósofo del:
- Pienso luego existo, aunque no sé si en algún ramalazo se podrá enchufar, pues hace mucho que leí el Discurso del método, sino los descartes de algunos juegos de cartas que si no recuerdo mal de alguna velada navideña pasada en familia, los hay en los que los otros jugadores podemos aprovechar las cartas sobre la mesa, o cuanto menos la información que proporcionan, pues creo recordar que a diferencia de las cartas que se sirven en su lugar, siempre son a la vista. Lo 1º que me vino a la cabeza es 1 recuerdo escolar en el que iba tan sobrao al examen de trabajos manuales que en la misma puerta del colegio tiré 1 de los que me parecía peor, y que luego curiosamente volví a ver sobre la mesa del profesor porque 1 de mis compañeros lo había recogido de la basura y presentao a examen como suyo. Aprobó pero la moraleja no es que sacara peor nota, que también podría haber pasao, sino que varios lustros después de lo único que me acuerdo de aquel episodio lejano (si hubiera sacao mejor nota que o si alguien se hubiera chivao pues también me acordaría, pero ni siquiera creo que el chaval que lo aprovechó supiera que era mío) es del trozo madera de conglomerao en la que pinté con ceras por la superficie rugosa 1 paisaje de los de mi infancia, verde la hierba, azul el cielo y el cortijo de rigor.
Años después, ya como estudiante universitario, varios de mis compañeros hicimos 1 club de apuntes fotocopiaos en los que apenas nos correspondía atender, me refiero a seguir las clases del profesor y tratar de ampliarlo, pero solo el tema que nos tocaba en el reparto. No me voy a extender, pues eso lo hace mucha gente, pero en aquellos tiempos este sistema casi se convertía en la única publicación a nuestro alcance, y de la forma que fuera y con mis conocimientos en mecanografía, en vez de ampliar el asunto con bibliografía, me dedicaba a poner chanzas y chirigotas sobre los compañeros y profesores, algo así como el anecdotario que rodeaba a los apuntes que había recogido en clase. Es evidente que me extralimitaba, hasta lo puedo entender, pero no sé si como resultao de los apuntes o que realmente los que estuvimos listos para llevar a cabo algo parecido (como mínimo hay que estar organizaos y como se pueden imaginar, esos apuntes acababan llegando al resto de la clase y por lo que me contaron siguieron rulando años después, precedente sin duda del rincón del vago en tiempos en los que algo paracido a Internet no fué ni imaginao, si es que alguna vez lo fue antes de llevarlo a cabo) estaba en el grupo de los empollones y no tardé en verme sometido a 1 reunión en la que desmerecieron mis temas y además quisieron echarme del grupo.
No sé si fue entonces, pero recuerdo que otros compañero me defendieron diciendo lo que digo del trabajo manual que tiré a la basura: lo que valía era la anécdota, de forma que era practicamente imposible no leérselo con aquellos comentarios jugosos y cotilleos que repartía generosamente, pero es que además a partir de la anécdota se podía reconstruir el tema entero con poco más que se supiera sobre el asunto. Digamos que no era 1 gran estudio, ni siquiera 1 gran tema, pero sí útil para su propósito de aprobar el examen, que es de lo que se trataba. Aunque algunos de mis compañeros de entonces son decanos de sus universidades, hay algún que otro tertuliano, incluso guionistas y escritores de mérito, alguna vez que me dio el ramalazo literario recuerdo que no solo me pusieron el 10 sino que hubo profesores que se quedaron mis exámenes de recuerdo y otro que me quería suspender porque siempre según el profesor (como esto pasó en los últimos cursos, pero al principio de hacerlo, siempre me quedé con la mala fama de gracioso entre los empollones, pero puedo asegurar que no me echaron del grupo y si acaso en adelante exageré lo que había llamado su atención) me había salido tan perfecto que algo así era imposible sin haber copiao. Solo pasó que había caído el tema que me tocó preparar, de hecho ese profesor de Latín que luego de las explicaciones me puso otro 10, a lo mejor entendió por qué a sus clases siempre iban grupos de alumnos diferentes, pues mientras otros se conformaban con conseguir nuestros apuntes de tapadillo, también los hubo que copiaron el método y se organizaron. Digamos que lo que vale en el sentido que se recuerda es la anécdota, e incluso el método puesto en relación a cómo funciona, y no tanto por sí mismo o de manera aislada del entorno.
Pero volviendo a lo de adoptar cuentas Twitter que no se usan, ya para empezar, alguien que maneja el medio de comunicación (con algunas especificaciones, Twitter es el mejor agregador de noticias conocido, tanto para los lectores y curiosos en general, como para los emisores del tipo periodistas, aspirantes y aficionaos en general) como para percatarse de la petición de donación que se produjo por el mismo canal o medio, se me hace difícil aceptar que tenga cuentas realmente abandonadas, pero es que además, la presunción del que pide que se las donen, que sí sabe qué hacer con ellas, da gato por liebre en el sentido que se atribuye lo ya hecho (puedo asegurar que los objetos de los blog, de los que las cuentas Twitter son como escuderos o alfiles en el juego del ajedrez, algo intermedio entre los reyes y los peones, duran menos que los trabajos manuales abandonaos en la puerta de los colegios en días de examen, o no sé cómo explicar que 1 cuenta Twitter que no se usa, los famosos huevos de colores, pues es como 1 blog que no se actualiza; como mínimo, ya solo el trabajo de adecentar 1 de esas cuentas adoptadas iría en detrimento de las otras que sí funcionan, hasta el punto que se pueden promover desde ellas iniciativas tan descabelladas como la expuesta) de forma que hemos pasao del desprecio parecido que sufrimos los alumnos aplicados respecto de los que les vale cualquier cosa, a querer quedarse con nuestros descartes.