Cacyreus marshalli, barrena del geranio, Pelargonium zonale, especie sudafricana de mariposa que llegó a la península Ibérica en una importación de geranios, también procedentes del Sur de África y es muy visible en su metamorfosis como pequeña mariposas de color marrón que pone los huevos en el envés de las hojas. Las orugas recién nacidas se introducen en los capullos agujereándolos y devoran su interior. El geranio presenta un mal aspecto general y casi no florece con los capullos ennegrecidos y vacíos al tacto. Los tallos afectados también presentan oscurecimiento con partes secas o claros deterioros. Se pueden reproducir de 5 a 6 generaciones desde marzo hasta octubre, por lo que hay que tratar la planta cada 15 días aproximadamente o cuando veamos las mariposas volando pulverizando bien a una distancia de unos 40 centímetros. Cacyreus marshalli solamente ataca a las partes aéreas del geranio sin dañar las raíces, por lo que cortando las partes afectadas continúa viviendo. Si se aplica un regenerador de inmediato la planta resucita y vuelve a lucir todo su espledor en pocos días.
En la 2ª mitad de los #años80, otra de aquellas revistas mensuales escindida de otras, lanzó sus 2 primeros y por tanto principales números, pues duraban poco con 1 reportaje sotre la frontera que luego conocería como #TexMex, en la que nos familiarizaba con los coyotes, luego el narcocorrido y por aquel entonces, donde estábamos de corazón con México y sus migrantes, pues aquellas tierras también fueron suyas, cazados casi como animales, enjaulaos y desde luego, la posibilidad de vivir las experiencias más brutales y desgraciadamente reales, no voy a insistir en la tragedia cuando ya por ejemplo ver 1 animal despachurrao en la carretera ó 1 ave partida bajo los cables de alta tensión eléctrica, nos provoca tristeza y desagrado. Ya en 1988 recuerdo lo mucho que me impacto conocer y hacer reportajes e incluso ir a alguno de los club de lucecitas de la carretera que va de O Porriño a la frontera de Portugal, que ya por aquel entonces, aunque desconozco cómo estará (los puestos fronterizos entre España y Portugal los quitaron años después, aunque no se precisar la fecha ni importa, pues ya entonces era de baja intensidad y la ruta esa que digo afectaba casi a los camioneros más que a la gente corriente) era 1 sitio distinto del resto de Galicia. La ciudad de El Paso, por ejemplo, es de las más florecientes económicamente de México, quiero decir que la frontera es en sí misma 1 industria, pero mi tesis desde entonces era que la frontera era algo que se me acercaba y no tanto que yo tuviera que ir para verlo in situ, aunque también recuerdo que alguna vez me ofrecieron hacer 1 reportaje dentro de 1 patera partiendo desde Marruecos a gastaos pagaos y remuneraos, pero no acepté porque siempre me tocaba la china mientras que a los otros los ponían a hacer reportajes de moda y bodegones dentro de las redacciones. Quizás lo que me tiró para atrás es que si a estos sitios vas con el dinero por delante te conviertes casi en 1 pipiolos y eso de que pongan precio y aseguren mi vida pues nunca me gustó podía evitarlo. Otra premonición muy parecida a esta de que la frontera era algo que se me acercaba sin que tuviera que moverme del sitio fue en el cine la película Blade Runner de Ridley Scott también de los #años80, que se inspiró lejanamente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas? de Dick, aunque sin desmerecerse, ambas son auténticos clásicos, obras maestras entre las de su género, pero también la 1ª en la historia que presentaba 1 futuro sucio y lleno de contaminación, oscuro y áspero, muy diferente de las naves espaciales que parecían cocinas de formica llenas de gente vestida en chándal que hoy nos parecerían antiguaos: el futuro, quizá el presente, es muy sucio. Dicen que en la matanza de #Ceuta no había protocolo de actuación, pero desde luego que sí experiencia, como la de Lampedusa, isla al S Italia y otras zonas calientes. Pero desde el punto de vista de ciudad fronteriza que se viene a más a base de convertir en negocio algo parecido al tráfico humano que no diré de #esclavos para no ofender, sería Gibraltar, donde también reside el negocio de la piratería, 1 cosa divertida que recuerdo es que en los secuestros de barcos en el Índico llamaba la atención de los dirigentes que los piratas del océano Índico se enteraban rápidamente de lo que decían aquí, pero esos eran sus agentes e intermediarios en las City de negocios y no tanto los grupos de apoyo en tierra firme de los piratas y secuestradores tan reales como la impresión de que la frontera se nos acercaba y que el futuro que nos toca será sucio y desagradable o no será. Otra de las veces que recuerdo haber discutido en las #iRedes sociales fue porque alguien dijo:
- Lo real supera la ficción, pero aplicao al crimen chapucero a más no poder de Isabel Carrasco en el seno del PP León, que por los efluvios que sigue emanando y otras pasadas tan digeribles como el botillo en verano, como la de los chulazos de Ponferrada del PsoE sin ir más lejos, debe ser como la crema de la mierda, pues de allí salieron o estudio los dirigentes más nefastos que se recuerda y no tienen visos ni de hacerse enterao de sus propias fechorías. Siendo quizá demasiao estricto, pues este años también fué cuando leí el relato original del Padrino, novela de Puzo publicada en 1969 que da pie a la célebre saga cinematográfico, y la verdad es que no le llega ni a la suela los talones del anuncio TV en el que afeitan el pellejo seco con 1 aparato eléctrico, el marido policía o cualquiera de los que se presentan y hasta se creen como los buenos de la película. Pero no pasaron ni meses desde el magnicidio maragato que se nos ofrece otra de esas historias a medias entre las películas y las leyendas urbanas, según denunció Morad Mohamed a la Guardia Civil a las 22.50 del lunes #4a 2014, el domingo #3a a las 18:30 fue tiroteao Mohamed Taibeb Ahmed, alias el Nene. a bordo de su lancha predilecta, Phaton de color blanco a 800 m de la costa de Marruecos desde otra lancha de color negro por 1 sicario de otra banda rival liderada por Ahmed Barrak apodao el Zocato que, siempre según la denuncia, fue el que dirigió la agresión. Aunque el Nene se tiró al agua para esquivar los disparos, se encuntra desaparecido desde entonces. Por si esto fuera poco, el #29a se anuncia el estreno de otra película dirigida por Daniel Monzón, el de la premiada Celda 211 de 2009, inspirada en las andanzas de 1 narco de Ceuta apodao el Niño muy parecido al desaparecido cosecha de 1975, al que se calcula fortuna proporcional a la cantidad de hachís que cruzó y cruza el Estrecho de Gibraltar. Pero desde lo conocido, el personaje se inspira más en Santiago Fisterra, el narco con el que se asocia tras su llegada a Ceuta la Reina del S, célebre novela del Académico Arturo Pérez Reverte de la que se hizo 1 discutido serial que se paso por TV en España y varios estados de América incluído EE UU, estado de la productora que lo llevó a cabo. Aunque los espectadores encontraron agraciao físicamente al personaje que lo interpreta, recuerdo que me llamó la atención su sobreactuación, pues además del tráfico de hachís también es noticia frecuente entre personas, y también es sabido que en lo real ambos se entremezclan, de forma que los conductores de lanchas rápidas son 1 oficio al margen de la mercancía que transportan, mientras que en la teleserie el personaje se permite expresar algunos remordimientos y lagrimillas cuando aparece tan turbio asunto como de refilón. En lo que se refiere al Nene de carne y hueso circulan otros desenlaces tan probables o improbables como la denuncia, desde 1 desaparición interesada aprovechando el tirón de la película de la que se anuncia estreno inminente, que volvería a conectarlo con la Reina del S, versión que se adorna con el anuncio de sus familiares de que había dejao el narco desde que tuvo 1 hijo. Es desde luego 1 desaparición con todos los ingredientes para ser pasto de los telediarios, pero circunscrito el asulto a lo que es real como la vida misma, coincide con 1 avalancha por mar que se añade a la ya conocida de las vallas y casi más preocupante, el endurecimiento desde las respectivas metrópoli con sede en Bruselas y Londres de los controles fronterizos, pero en la verja de Gibraltar, asuntos mucho más graves donde lo real se impone por goleada. Pese a ser ficción, se podría decir de la novela dedicada al narco en el estrecho de Gibraltar de Pérez Reverte lo que de la voz de Gardel, y no lo digo tanto por las casi siempre bellísimas mujeres e hijas de los narco que continúan con el negocio cuando son detenidos o los mata, y a la que siempre se las llama la Reina de donde sea cuando son detenidas o les pasa algo, sino porque en la lectura original se ve que la delincuencia en la frontera está directamente relacionada con el blanqueo de capitales en la colonia. Pero es que además, siempre según el relato del que leí hasta las explicaciones del autor en sus artículos, antes que por estados o bandas, la delincuencia está estructurada por oficios que difícilmente se relacionan, de forma que evitan o diversifican riesgos, de forma que los conductores de lanchas rápidas, las llamadas #f1 del mar, son elegidos por la mercancía y casi nunca al revés. Puede resultar más chocante, siempre según el relato de Pérez Reverte, que en los garitos de moda coinciden con frecuencia los conductores de las lanchas de la Guardia Civil y del narco, que no solo se conocen sino que se respetan como 1 profesional puede respetar a otro, y en caso extremo, cuando Fisterra sufre el accidente que le cuesta la vida, es el Guardia Civil del helicóptero que los persigue el que se juega la vida tirándose al mar para salvar la de La reina del Sur.
- En el mercado de setas silvestres organizao espontáneamente por los campesinos de una aldea checoslovaca antes del desplome del régimen comunista y la posterior escisión en 2 países todos reían, cambalacheaban, daban, tomaban y demostraban irrefutablemente que, dijeran lo que dijeran los fanáticos, la actividad comercial era de los placeres más naturales y deliciosos de la vida, tan imposible de abolir como el amor, Bruce Chatwin, Utz, 1988. Los refugiados bosnios de las 3 religiones en guerra que fueron acogidos en Leganés en diciembre de 1992, mostraron gran sorpresa y desagrado al llegar y ver que aquí no había playa. Sigue sin haberla, pero los bosnios encontraron la playa y hasta el paraíso de sus sueños en el hipermercado Parquesur, inaugurado como el más grande de Europa en diciembre de 1989. ¡Y es que daba gusto ver a los bosnios en Parquesur!: en familia, con los zapatos destrozados, pero limpios, con los pantalones de tergal raídos y los jerseys deshilachados y llenos de pelotillas, pero limpios, las mujeres con los cabellos teñidos o desteñidos más bien en vetas doradas como el bronce y negras como el betún, pero limpios, hablando a gritos entre ellos con los ojos como platos, pero contentos. Los bosnios habían sido víctimas de todos los bombardeos menos de uno: el publicitario, y apenas tenían en sus bolsillos el pobre salario humanitario, que debe ser un asco, pero eran unos consumidores excepcionales: llegaban a Parquesur junto con los dependientes encargados de abrir las tiendas y encender las luces de los escaparates y se iban, siempre en transporte público, junto con los empleados que apagaban y echaban los cierres, portando el único objeto voluminoso, barato y muy útil que habían comprado en todo el día (por ejemplo, una almohada de gomaespuma), si es que habían comprado algo. Aprendida la lección el Alcalde de Leganés citó directamente en las puertas del hipermercado Parquesur al Presidente de la República de Tartaria, y a toda su comitiva en la que fue la primera visita oficial que el presidente de una república independiente ha cursado a Leganés, acontecimiento de enero de 1994. La comitiva hizo un amplio recorrido por el hipermercado deteniéndose a visitar las estanterías de Alcampo y Galerías Preciados entre otras. En uno de los pasillos ajardinados y climatizados, el Presidente de Tartaria regaló al alcalde de Leganés un reloj de pulsera como el que llevaban en el espacio los cosmonautas ex-soviéticos. El alcalde de Leganés, un pardillo en protocolo internacional, no había portado ningún presente para su invitado y presa de los nervios, no se le ocurrió que allí mismo podía haber tirado de la Visa y haberse hecho con un peluco con alarma y cronómetro para corresponder al presidente de los tártaros, que se fue sin comprar nada en el hipermercado, pero contento. ¡Y es que para los que fueron educados con ideas basadas en el materialismo histórico, ver un hipermercado repleto con toda la variedad de objetos que se fabrican en la Tierra debe ser como visualizar un cielo lleno de ángeles, santos y vírgenes para los que han estudiado en colegios religiosos!. Pero sólo debe sucederles las primeras veces. 2 años después de su llegada a Leganés, los refugiados bosnios de las 3 religiones en guerra habían sucumbido totalmente en el consumismo. Intercaladas entre crudas imágenes de actualidad captadas en el campo de batalla en que se había convertido su expaís, sonrientes señoritas de largas piernas y encorbatados señores con el pelo engominado, se les habían ido apareciendo a los bosnios enseñándoles la imagen de un objeto asociada a su precio, siempre en números rojos, el nombre y la marca del objeto y en letra pequeña, sus características: color, dimensiones, plazo de garantía, un posible regalo adicional, etc. Los bosnios, que aprendían rápidamente el idioma cada vez más universal del consumo mediante este avanzadísimo y aparentemente gratuito método audiovisual, empezaron imitando lo que debió parecerles nuestro uniforme: calzado deportivo de saldo, vaqueros de saldo, chupas de saldo y tabaco de gorra, que hasta los niños se lo sacaban a cualquier viandante que veían fumando por la calle. Les daba lo mismo que fuera rubio o negro con tal de que pudieran componer la estampa misma de la felicidad con el cigarrillo entre los labios. Y junto con lo más abstracto del idioma, que es lo último que se aprende, los bosnios terminaron por descubrir que no era lo mismo un pantalón vaquero de saldo que uno de marca y por supuesto, que no valía lo mismo. Así, del gorroneo de tabaco pasaron a regalar a los vecinos de Leganés ramitas de olivo "por la paz en Bosnia" a cambio de un donativo y de ahí directamente al tajo, a buscar trabajo remunerado para poder comprar más y mejores objetos.
- Los bosnios se integraron -sentenciaron las autoridades. En paralelo al proceso integrador de los hoy felices consumidores bosnios, yo había sufrido un proceso desintegrador inverso por culpa de mi profesión: la fotografía. Cuando colocaba bien colocadito el objeto que iba a fotografiar y lo limpiaba 1.000 veces para que se viera limpito y lo iluminaba por todos lados para que se viera clarito, sabía que los objetos sólo se veían de esa manera tan bonita en las fotografías. Entonces me hice consumista de imágenes. También había visto cómo, una vez desprecintados, los objetos sufrían una agonía irreversible que los llevaba cada vez más rápidamente al trastero, luego a la basura y finalmente a los descampados esteparios que rodean los suburbios de las ciudades. Entonces empecé a cuidar y a conservar los objetos que ya tenía, que eran prácticamente todos los que necesitaba mas algunos repetidos. Pero esta desintegración me estaba convirtiendo en una especie de ermitaño contemporáneo. Sí, me había liberado del tiempo de consumo: horas de búsqueda y comparaciones, gestiones y papeleos varios para conseguir créditos y pagos aplazados, actos de compraventa, igual a...; pero junto con el tiempo dedicado al consumo, también había perdido la mayoría de relaciones y temas de conversación que entablaba con mis semejantes. Sí, me había convertido en un teletrabajador con teléfono, telefax, televisión, telecorreo, telerevistas, teleperiódicos y todo tipo de telecomunicaciones, tanto de ida como de vuelta, pero apenas pisaba la calle. ¡Y es que cuando quise darme cuenta, me estaba perdiendo la fiesta del consumo, una fiesta por la que los marroquíes se juegan la vida tratando de cruzar el Estrecho de Gibraltar en una barca o por la que mujeres dominicanas, polacas, rumanas, búlgaras, nigerianas, etcétera, están dispuestas a esclavizarse en cualquier trama sexual sólo para estar aquí, una fiesta a la que yo estaba invitado desde que nací y que se celebraba todos los días a apenas unos kilómetros de mi casa!. Así, el 1º de mayo de 1994 me levanté muy de mañana, me arreglé de buena gana y me fui a pasear por el hipermercado. La amplia zona de aparcamiento de Parquesur estaba hasta los topes, los comercios que no eran del ramo de la hostelería, de la recreación mas algunas pocas y pequeñas tiendas de minucias, estaban con los cierres echados, pero los pasillos climatizados y ajardinados estaban repletos de gente de todas las edades, familias enteras, paseando, simplemente paseando: sin carros, sin bolsas y vestidos de fiesta. ¿Cómo?, me dije, ¿hay tantos bosnios en Leganés?. Y tan bien vestidos, y tan guapas las bosnias. Esto es, pensé, que de la misma manera que las ciudades medievales se articulaban alrededor de las iglesias y las burguesas alrededor de las plazas mayores, las sociedades consumistas se están articulando en torno a los híper: ahora estoy en el centro de la nueva ciudad. Y abrí los ojos para verlo todo. Estaba en un barrestaurant, frente a un jukebox, entre un póster de Marilyn y otro de Elvis y a punto de pedir una Cocacola cuando lo comprendí todo de golpe. ¡Bosnio, bosnio, bosnio!, me decían con la mirada los que descubrían mi desasosiego por haber comprendido de repente que durante todo este tiempo yo también fue un bosnio de otros, sólo que había empezado antes y había tardado más tiempo en enterarme. ¿Y ahora qué?, pregunté con la mirada a los que se reían de mi.
- Ahora puedes volver a empezar a consumir cuando quieras, pero desde hoy ya te puedes ir sin comprar nada, pero contento.